Política de Igualdad

ACPO afirma y se compromete a que tanto mujeres como hombres se encuentran en igualdad de condiciones para ejercer plenamente sus derechos y sus potencialidades en todos los ámbitos de su vida.

La igualdad que promueve y gestiona ACPO implica la distribución justa de los beneficios, el poder, los recursos y las responsabilidades entre las mujeres y los hombres. El concepto reconoce que entre hombres y mujeres hay diferencias en cuanto a las necesidades en diferentes materias (por ejemplo, salud, acceso y control de los recursos), y que estas diferencias deben abordarse con el fin de corregir desequilibrios.

La inequidad se refiere a las desigualdades injustas, innecesarias y prevenibles que existen entre las mujeres y los hombres. Las estrategias de equidad se utilizan para, finalmente, lograr la igualdad. La equidad es el medio, la igualdad es el resultado.

El empoderamiento se refiere a la toma de control por parte de las mujeres y los hombres sobre sus vidas, es decir: a la capacidad de distinguir opciones, tomar decisiones y ponerlas en práctica. Se trata de un proceso, pero es también un resultado; es colectivo y al mismo tiempo individual.. ACPO apoya los procesos de empoderamiento de los hombres y de las mujeres, orientado al alcance de sus fines personales y colectivos, siempre dentro de los valores cristianos que orientan y guía a la organización.

El concepto de diversidad incorporado al enfoque de igualdad de género significa reconocer que las mujeres y los hombres no constituyen grupos homogéneos. ACPO, al abordarse los problemas de género, tiene en cuenta las diferencias entre las mujeres y entre los hombres respecto a diferentes variables sociales, económicas, culturales e ideológicas.

ACPO transversaliza la igualdad tanto en su gestión interna como en sus intervenciones. La transversalización de la igualdad es “…el proceso de evaluar las consecuencias que tiene para los hombres y las mujeres cualquier acción planeada, incluidas la legislación, las políticas y los programas, en cualquier sector y en todos los niveles. Es una estrategia para hacer de los problemas y experiencias de las mujeres y los hombres una dimensión integral del diseño, la ejecución, la vigilancia y la evaluación de las políticas y programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de tal manera que no se perpetúe la desigualdad. El objetivo último es conseguir la igualdad de género” (Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas).