Políticas Institucionales

Política de Igualdad de Género

 

La igualdad de género significa que las mujeres y los hombres se encuentran en igualdad de condiciones para ejercer plenamente sus derechos y sus potencialidades en todos los ámbitos de la vida pública y privada.

El logro de la igualdad de género motiva a ACPO a la toma de medidas concretas destinadas a eliminar las inequidades por razón de género.

La equidad de género que promueve y gestiona ACPO implica la distribución justa de los beneficios, el poder, los recursos y las responsabilidades entre las mujeres y los hombres. El concepto reconoce que entre hombres y mujeres hay diferencias en cuanto a las necesidades en diferentes materias (por ejemplo, salud, acceso y control de los recursos), y que estas diferencias deben abordarse con el fin de corregir desequilibrios.

 

La inequidad de género se refiere a las desigualdades injustas, innecesarias y prevenibles que existen entre las mujeres y los hombres. Las estrategias de equidad de género se utilizan para, finalmente, lograr la igualdad. La equidad es el medio, la igualdad es el resultado.

El empoderamiento se refiere a la toma de control por parte de las mujeres y los hombres sobre sus vidas, es decir: a la capacidad de distinguir opciones, tomar decisiones y ponerlas en práctica. Se trata de un proceso, pero es también un resultado; es colectivo y al mismo tiempo individual. El empoderamiento de las mujeres es esencial para el logro de la igualdad de género. ACPO apoya los procesos de empoderamiento tanto en el plano individual como en el colectivo.

El concepto de diversidad incorporado al enfoque de igualdad de género significa reconocer que las mujeres y los hombres no constituyen grupos homogéneos. ACPO, al abordarse los problemas de género, tiene en cuenta las diferencias entre las mujeres y entre los hombres con respecto a la edad, el estado socioeconómico, la educación, el grupo étnico, la cultura, la orientación sexual, la discapacidad y la ubicación geográfica.

 

ACPO transversaliza la perspectiva de género tanto en su gestión interna como en sus intervenciones. La transversalización de la perspectiva de género es “…el proceso de evaluar las consecuencias que tiene para los hombres y las mujeres cualquier acción planeada, incluidas la legislación, las políticas y los programas, en cualquier sector y en todos los niveles. Es una estrategia para hacer de los problemas y experiencias de las mujeres y los hombres una dimensión integral del diseño, la ejecución, la vigilancia y la evaluación de las políticas y programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de tal manera que no se perpetúe la desigualdad. El objetivo último es conseguir la igualdad de género” (Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas).

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