Lanzamiento Boletín 82 y disco. Radio Sutatenza

El 29 de agosto de 2012 la Biblioteca Luis Ángel Arango realizó un evento con motivo de  la presentación del Archivo de ACPO y sus Escuelas Radiofónicas, cedido al Banco de la República para la conservación y difusión. A continuación reproducimos las palabras de Margarita Garrido Otoya, Directora Biblioteca Luis Ángel Arango.

“En 2008 el Banco de la República recibió de ACPO el archivo de Radio Sutatenza para conservarlo y ponerlo a disposición de todos los colombianos en las salas de la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Hoy nos unimos con RTVC para lanzar dos productos que esperamos incentiven nuevas investigaciones y abran perspectivas sobre lo que fue este proyecto para la historia nacional y del mundo.

La edición 82 del Boletín Cultural y Bibliográfico —BCB—, que cuenta la historia y el impacto de Radio Sutatenza, y el disco Sutatenza. El campo de la radio con una selección de registros sonoros realizada por RTVC.

En primer lugar quiero resaltar la donación del archivo por parte de ACPO El traspaso del archivo a una biblioteca de vocación pública como la LAA se debe principalmente a la voluntad de quienes tenían la guarda de la colección y han entendido su importancia para el la memoria. A ellos, especialmente a Germán Vallejo que se empeñó en entregarnos este archivo, a Hernando Bernal y a Hilaria Gutiérrez, la organizadora y guardiana de este archivo por años, expresamos nuestra gratitud”.

Al recibir el archivo de ACPO, la BLAA quiere asegurar que los registros de una experiencia humana y social tan valiosa se conserven no sólo para la construcción de la memoria sino para el análisis y del debate en la esfera pública.

Recibimos un volumen inmenso de documentos en los más disímiles formatos. Todos hacen parte de un proyecto educativo doctrinario y formador que inventó Monseñor Salcedo: las escuelas radiofónicas. En su desarrollo entre 1947 y 1978 produjo discos, cartillas, colecciones de libros manuales y de literatura para niños y para adultos, un periódico, música y radioteatro.

Un archivo sonoro conformado por las cintas de grabaciones de los programas, los denominados discoestudios que son álbumes que recogen las lecciones para el curso básico de alfabeto y número, los cuales se distribuían conjuntamente con el tocadiscos. Especial mención merece la música popular grabada, los versos y canciones de humor producidos para la enseñanza y las radionovelas.

Un archivo en papel constituido por las cartillas (en sus dos etapas, antes y después de 1970), los libros de la Biblioteca del Campesino con 100 títulos, de los cuales los más populares llegaron a 500.000 ejemplares, el periódico semanal El Campesino con un tiraje entre 70.000 y 120.000 ejemplares, en el cual también se incluían materiales de la Caja Agraria o del ICA. Allí están las voces de quienes quieren educar, transmitir y formar, sacerdotes, médicos, agrónomos y peritos diversos.

Y algo extraordinario: un gran número de tomos empastados que recogen miles y miles de cartas, la correspondencia entre los estudiantes y los líderes de las comunidades con los coordinadores del programa. Nos dicen que se llegaron a recibir diariamente más de cien cartas de los oyentes: voces de mujeres y hombres, campesinos y campesinas que hicieron parte del movimiento. Son testimonios inigualables de la vida de las personas, de sus experiencias de aprendizaje y de la vida de las comunidades.

Si, testimonios inigualables. En el siglo XX hubo diversos esfuerzos de registro de patrimonio cultural. El más consistente, la gran encuesta folclórica nacional de 1942 obedeció a una idea de cultura popular como sedimento antiguo que hay que guardar. No obstante esa concepción anticuaria, reveló la vitalidad de la misma.

El proyecto de ACPO con Radio Sutatenza no tuvo la intención de documentar la cultura popular sino la de alfabetizar a la población colombiana y ofrecer una formación básica a comunidades de todos los departamentos del país. A pesar de no ser esa su intención el archivo que hoy tenemos en la Biblioteca y estamos empezando a ofrecer para la consulta, documenta la cultura campesina y popular a través de una experiencia social y cultural singular. Ese archivo nos habla de infinidad de formas de cultura campesina, en un lapso de treinta años. Usos, costumbres, creencias, actividades económicas, religiosas y de entretenimiento tiene un valor incalculable como acerbo de patrimonio intangible y como fuente para la producción de conocimiento sobre nuestros procesos sociales y culturales.

El archivo también documenta un proyecto educativo, una industria cultural y la puesta en funcionamiento de una tecnología social propia: las escuelas radiofónicas, creadas por el padre Salcedo y por ACPO, por las cuales más de ocho millones de campesinos colombianos aprendieron a leer y escribir, y adquirieron conocimientos básicos para mejorar sus condiciones de vida.

Si pensamos en los cientos de miles de cartas que hoy reposan ordenadamente en la BLAA escritas por los nuevos alfabetizados desde los más disímiles municipios y veredas del país, no podemos dejar de reconocer que para muchos significo en cierta forma una toma de la palabra. El programa enseñó a leer instrumentalmente a gran cantidad de población pero fue para otra no menos numerosa una fuente de promoción como personas, de lo que hoy llamaríamos empoderamiento y por qué no, de introducción a los derechos culturales de la ciudadanía.

Hoy tenemos el gusto de lanzar el Boletín Cultural y Bibliográfico No. 82 que recoge distintas aproximaciones a esta experiencia única y una cantidad de imágenes del archivo. Hernando Bernal, quien trabajó en ACPO y ha reflexionado con profundidad sobre esta experiencia, escribe desde la sociología sobre Radio Sutatenza como modelo colombiano de industria cultural; Gabriel Gómez, quien cuenta no solamente con una trayectoria notable en los medios mismos especialmente en la radio, sino en investigación sobre cultura ciudadana y sobre emisoras comunitarias, nos presenta los retos y sueños de proyecto radial de Sutatenza. Les siguen dos estudios con referentes regionales: Aura Hurtado, socióloga, examina las cartas de los campesinos que a través de las escuelas radiofónicas entraron en la cultura escrita, especialmente en el suroccidente del país y Jane Rausch, la historiadora de los llanos Orientales, estudia la promoción de la alfabetización en el Meta. José Arturo Rojas, comunicador e historiador nos ofrece su trabajo sobre el periódico El Campesino que emitió ACPO desde 1958 y fue central en el proyecto cultural. El último artículo escrito por Tatiana Torres Álvarez, está dedicado a doña Hilaria Gutiérrez, a quien hoy sus compañeros han hecho un homenaje y el Boletín quiso resaltar como símbolo de todos aquellos quienes entregaron y encontraron su vida en este proyecto.

En la sección de Varia, Fernán González, sacerdote jesuita e historiador, hace una clara y sugestiva puesta en contexto de unas cartas que son parte del archivo recibido e interesan por la alta relevancia de quienes se las cruzan: Camilo Torres y los directivos de Radio Sutatenza.

Estamos muy contentos con este archivo cuya catalogación constituye un reto inmenso para nosotros como nos lo cuenta Zulma Abril, bibliotecóloga y jefe de Catalogación y mantenimiento de esta Biblioteca en la páginas finales del Boletín”

 

 

Margarita Garrido Otoya
Directora Biblioteca Luis Ángel Arango
Banco de la República

 

 

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